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| Fotografía: Miguel Morales |
por Beatriz Rey Tilve
Procastinación: bajo este curioso nombre se
encuentra la costumbre de postergar o posponer las actividades o acciones.
Según la Wikipedia
se trata de: la acción o hábito de
postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por
otras situaciones más irrelevantes o agradables. (http://es.wikipedia.org/wiki/Procrastina)
El procrastinador reduce la
ansiedad que le provoca la tarea pendiente distrayéndose con otras actividades
(leer, jugar con el móvil, mirar la tele, navegar por internet) o cediendo a
actividades compulsivas: comer, comprar…
¿Por qué no sacamos esa tarea de delante? Muchas veces la razón es
que no nos apetece en absoluto hacerla, otras, el perfeccionismo extremo o el
miedo a fracasar nos hacen ver muy cuesta arriba su realización.
Todos hemos procrastinado alguna
vez en nuestra vida. El problema se presenta cuando esta manera de ‘no
enfrentarse’ a las situaciones se convierte en crónica.
La terapia puede ayudarte a
superar este mal hábito, pero también sencillas estrategias que voy a
proponerte a continuación:
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| Foto: Miguel Morales |
1. Una lista de todas las tareas que tienes para hacer
Es
útil contar con una pequeña libreta donde vayas anotando todas las cosas que
tienes para hacer. Si las anotas, no gastarás energía intentando recordarlas.
2. Clasifica las tareas pendientes en urgentes y/o importantes
Son
tareas urgentes aquellas que tienen un límite de tiempo. Son tareas importantes
aquellas que ineludiblemente tienes que hacer
3. Ponte plazos
Divide
el día o la semana en horas que puedes dedicar a esa tarea y marca en una
especie de cronograma el tiempo que le dedicarás según el plazo de entrega o
realización que tengan.
4. Toma decisiones
A
veces postergamos tareas porque no nos decidimos por un plan de actuación. Si
dudas, elige el que más razonable te parezca, ya tendrás tiempo a hacer cambios
si no se ajusta a tus objetivos
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| Foto: Miguel Morales |
5. Divide la tarea en pequeños pasos concretos
No
hace falta que hagas todo de un tirón. Si te resulta agobiante por la
dificultad o por la cantidad de tiempo que te va a llevar, planifica por partes
la tarea. Puedes elegir que partes harás primero. Podrías empezar por las más
fáciles o más cortas y así tendrás la sensación de que ya has hecho mucho
trabajo.
6. Da un primer paso
No
hace falta que le dediques mucho tiempo al principio, puedes simplemente
comenzar la tarea. Proponerte dedicarle 10 minutos y hacerlo.
7. Evita las distracciones
Aleja
de ti el móvil, la tele, internet, el
correo, etc.
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| Fotografía : Miguel Morales |
8. Intenta realizar toda la tarea, luego la perfeccionarás
A las
personas perfeccionistas les conviene este consejo. Saca todo el trabajo que
puedas adelante sin intentar que vaya perfecto, una vez terminado, puedes
perfeccionar aquellos aspectos que lo necesiten.
9. Aprende a pedir ayuda
En
ocasiones la tarea presenta mucha
dificultad. Otras, no tenemos la suficiente habilidad o conocimientos para
realizarla. En esos casos, no temas pedir ayuda a alguien que tenga más
experiencia o conocimientos que tú.
10. Recompénsate
Piensa
en qué premios te harían feliz. Haz una lista de todas aquellas cosas que te
gustaría obtener, desde las más materiales a las inmateriales, desde las más
simples a las más complejas, desde las más baratas a las más caras. Y ten el sentido común de elegir entre todas
ellas, aquellas que están más acorde con el esfuerzo que te exige la tarea. Es
bueno que aprendas a premiarte por plazos cumplidos y por tarea final. Es
decir, cada día que cumplas con lo que te has propuesto, date un pequeño
capricho (un baño relajante, un paseo, una cerveza, una comida que te guste,
ver una película, etc). Y cuando por fin hayas terminado todo el trabajo,
prémiate con algo mayor.
11. Promociónate y recuérdalo
Muchas
veces nos asustan los retos a los que tenemos que enfrentarnos porque no
recordamos todas las veces que ya hemos hecho un esfuerzo similar. Solemos
recordar los fracasos, las cosas que nos han salido mal, pero olvidamos
aquellas donde hemos hecho un buen papel. Así que a partir de ahora, comparte
con tus seres queridos todos esos
pequeños éxitos que vas consiguiendo, de modo que le des el reconocimiento que
se merecen y sobre todo, anótalos en alguna parte para que puedas tenerlos
presentes.